TU MENTE—TU MEJOR MEDICINA.

                          DESPIERTA

Libro de AUTOAYUDA, MOTIVACIÓN y RESILIENCIA.

 CAPITULO 12

 TU MENTE—TU MEJOR MEDICINA

 

     Hoy en día todo el mundo conoce y acepta que unos malos hábitos alimentarios pueden perjudicar seriamente su salud, tanto a corto como a largo plazo.

         Además de la medicina tradicional que todos conocemos, han proliferado de un tiempo a esta parte un sinfín de filosofías  de vida y de técnicas curativas  que se basan precisamente en la alimentación como remedio contra la gran mayoría de las enfermedades.

         Hay también quienes sostienen que todos los males que nos aquejan se deben a que comemos o hemos comido mal.

         Al margen de teorías o ideas de cómo se ha llegado a tener o padecer una enfermedad el hecho es que no todas las personas la aceptan y las superan de igual manera y en este aceptar y superar es donde tiene una importancia vital tu mente.

           Pensar en positivo no es suficiente para curarse, también es necesario actuar. Pensar sin actuar no lleva a ninguna parte.

          Supongamos que me caigo de una moto y me tienen que operar de una pierna. Puedo ser la persona más positiva del mundo y saber que me voy a poner bien, pero si no actúo, si me siento a esperar a ponerme bien jamás podre ponerme bien. Necesitaré querer ponerme bien, tener un plan de rehabilitación y seguirlo hasta el final, entonces y solo entonces obtendré la curación que sabía o pensaba que iba a lograr.

          Para demostrarte que “tu mente es tu mejor medicina” y es capaz de curarte te expondré dos casos que ilustran perfectamente lo que digo

          En los años mil novecientos  ochenta y tantos llegó a la Unidad de Terapia Ocupacional del hospital donde trabajaba, Carlos, un paciente en silla de ruedas diagnosticado como una tetraplejia (parálisis de las cuatro extremidades) tenía varias secciones de médula a distintos niveles como consecuencia de un accidente de trabajo en el campo.

          Lo más importante en estos casos en un primer contacto con el paciente es conocer su estado emocional, su actitud frente a la “enfermedad” que tiene, ya que por lo general y al igual que en el caso de los amputados traumáticos suelen caer en un pozo de pesimismos de los cuales es necesario ir sacándolos poco a poco.

          Pensaba encontrármelo hundido emocionalmente y sin ganas de vivir, esperaba oír lo que tantas veces había oído en estos casos “ya no soy nada” “no valgo para nada” “no puedo valerme por mí mismo” “soy un incordio para los míos” “no quiero vivir así” y un montón de frases más, todas catastrofistas y negativas.

          Como es normal el primer día acudió con su mujer ya que la primera visita suele emplearse en conocernos y hacer una primera valoración tanto física como psicológica para poder elaborar un plan de rehabilitación en los dos campos.

          Entraron los dos en mi despacho con una sonrisa en la cara, emanaban tranquilidad. Contaros toda la conversación de ese día llevaría un montón de tiempo así que voy a sintetizar lo más importante.

          Los dos coincidían en que por sus dos hijos, por una casa que se estaban construyendo y porque aún tenían que hacer el viaje de novios que en su día no pudieron hacer, él necesitaba salir de la silla cuanto antes y empezar a coger un poco de fuerza en esas piernas y en esos brazos que parecían casi de trapo.

          No tenían miedo al esfuerzo y a la lucha que les esperaba, pero los dos estaban convencidos que todo acabaría siendo un mal sueño.

          Con tacto y delicadeza y abrumado por sus actitudes les pregunté si los médicos les habían contado las lesiones que tenía.- Sí, me respondieron, pero es igual lo que nos digan sabemos que esto lo vamos a superar y tú nos vas a ayudar.

          En otro momento comentaron que eran cristianos pero que pasaban de la religión, que creían en Dios porque se lo enseñaron de pequeños, pero nada más.

          Ella contó que los primeros días sin saber por qué, cuando él permanecía en coma se tiraba horas y horas en la capilla del hospital pidiendo por su marido, pidiendo que se salvara quedara como quedara, que le daba igual tener que cuidarlo toda la vida, decía que cada día se encontraba más a gusto en presencia del crucifijo que había en la pared y rezándole a una imagen de la Virgen, y comentaba que en esa paz supo que se iba a salvar, estaba convencida. Y así fue, pese a todo pronóstico ocurrió lo que ella ya sabía que iba a pasar, se salvó.

          Me contaban también que antes de salir de hospital y cuando él ya podía estar sentado en la silla, eran los dos los que subían a estar un rato con la Virgen y a pedirle que como Madre les ayudara a que él se pusiera bien.

          Querían y creían que así iba a ser y contaban con tres aliados poderosísimos. Su voluntad de querer, su voluntad de actuar día a día con esfuerzo, y Dios “el Universo que si tienes fe te concede lo que le pidas si pones todo tu ser en ello”

           Deciros finalmente que después de un montón de meses de una rehabilitación fortísima y contra todo pronóstico médico y científico se le dio el alta porque ya era capaz de levantar un saco de 35 kilos en ambas manos y lo llevaba de lado a lado con sus propias piernas. Siempre he creído que este caso en concreto fue un milagro, debido a su fe y a su voluntad, ya que una sección medular no tiene vuelta atrás.

          Su mente positiva y su fe ciega en sí mismo crearon la mejor medicina que uno puede tomar y que no se vende en ninguna farmacia porque está al alcance de cada uno en su interior “si yo quiero y lucho yo puedo”.

          En 1993 conocí a otra pareja, esta vez él había tenido un ictus y como consecuencia padecía una hemiplejia derecha. Ella era toda una luchadora pero tenía que enfrentarse con la negatividad personificada de su marido, que por lo visto ya tenía antes del ictus. No hacía más que decirle que no quería vivir, que quería suicidarse, que no merecía la pena hacer nada porque siempre iba a estar igual.

          La rehabilitación poco a poco fue haciendo progresos en el aspecto físico, caminaba  algo, el brazo ya no lo tenía tan agarrotado y era capaz de sostener algo en la mano aunque de una manera muy tosca. Ese progreso aunque mínimo para él no valía nada, no era capaz de motivarle y seguía haciendo las cosas sin ganas, sin ilusión.

          A su propia mujer le rehuía los mimos y las caricias porque pensaba que lo hacía por lástima, porque estaba impedido.

          Un día de esos que todos tenemos, porque somos humanos, se encontraba” blandito de corazón” y me confesó que él quería a su mujer y a sus hijos pero que eso no era suficiente para querer por lo menos mejorar algo, ya que ponerse bien del todo era imposible, lo veía todos los días en rehabilitación con otros pacientes y aceptaba que tenía que ser así. Él se conformaba con poder desplazarse un poco mejor para poder salir por el pueblo cogido de la mano de un hijo de ocho años que tenía.

          Paco- me dijo- daría todo lo que tengo por poder hacer simplemente eso, pero “sé que no puedo”

          Bueno, pensé, al menos parece que empieza a tener una ilusión por algo, ahora solo había que implantarle el pensamiento de desearlo y creérselo ya que él por sí solo no era capaz de encontrar la solución. Solución que me la presentó su hijo Jaime un día que nos reunimos para celebrar su cumpleaños, después de soplar la tarta con sus ocho velitas en un momento que fui a su cuarto a ver que hacían los tres hermanos le pregunté ¿Qué has pedido cuando soplaste las velas Jaime?  Con su mirada noble de niño de ocho años y mirándome fijamente muy serio contestó quiero que papá venga conmigo a la fiesta de disfraces del cole porque hace ya cuatro años que no lo hace y yo sé que va a poder hacerlo.

          Palabras mágicas  “sé que va a poder hacerlo” en boca de un niño de ocho años. Seguro que de mayor su frase preferida será “si yo quiero yo puedo”.

          Digo palabras mágicas porque al día siguiente se las conté a su padre en la sesión de rehabilitación que tuvimos, y mientras se limpiaba las lágrimas me dijo que si Jaime lo quería y estaba tan seguro que él podría hacerlo, él haría lo imposible por acompañar a su hijo a la fiesta de disfraces, porque estaba convencido que podía hacerlo y sobre todo que quería hacerlo.

          Y ocurrió, se tomó su propia pastilla mental de “si yo quiero yo puedo” y fue a la fiesta con su hijo.

          Podría seguir hasta aburriros con mil historias, todas parecidas donde se ve  claramente que una actitud mental positiva (A.M.P.) frente a las situaciones que nos presenta la vida es la clave del éxito para obtener todo lo que nos propongamos incluso en el campo de nuestra propia salud tanto física como mental ya que “querer es poder” de igual manera incide en nuestro cuerpo y en nuestra mente una actitud mental negativa (A.M.N.) pero en este caso en sentido contrario, en vez de ayudarnos para cuidarnos lo que hace es ayudarnos a enfermar, es decir que podríamos llamar a la A.M.N. la píldora “contraproducente, negativa” que nadie querría tomar si leyese detenidamente su prospecto.

          Cuando nos encontramos frente a una enfermedad grave, proceda de donde proceda, o sea cual sea su causa tenemos que tener muy presente como vamos a luchar para vencer y con qué actitud mental nos vamos a enfrentar a ellas.

          El éxito o el fracaso de esta lucha solo         depende de eso. Dependerá de lo que tú tengas almacenado en tu “botiquín mental casero.

          Si al abrirlo solo te encuentras productos pasados, caducados, inservibles, con pastillas de “no puedo” “tengo miedo” “es imposible” etc.  coge lo más rápido que puedas una bolsa de basura y tíralas todas dentro  para llevarlas al contenedor más lejano posible. En su lugar coloca las nuevas pastillas “quiero curarme” “sé que me voy a poner bien” “si yo quiero yo puedo con esta enfermedad” “mi fe me curará”, etc. etc.

          Por desgracia existen personas que no quieren abandonar su negatividad y no son capaces de luchar, la vida no tiene significado para ellos y simplemente vegetan y se lamentan echándole la culpa de todos sus males a todos y a todo, menos a sí mismos. Solo depende de ti el querer pertenecer al grupo A.M.P. o al A.M.N. si ya eres del grupo A.M.P. ánimo y sigue por ese camino seguro que lograras todo lo que te propongas y alcanzaras el éxito en tu felicidad y si eres de los  A.M.N a lo mejor esta lectura despierta en ti un nuevo sentimiento de por lo menos cierta inquietud de pensar en que a lo mejor te interesaría cambiar y probar algo nuevo, lo cual sería un buen comienzo para pasarte al grupo de los A.M.P. cosa que te recomiendo.

          Antes que tú miles de personas se han curado con estas pastillas A.M.P, puedo garantizarte que a mí me han funcionado cuando salí ardiendo, cuando empotré la cabeza contra un coche, cuando superé tres canceres, cuando me operaron a corazón abierto y en multitud de pequeñas cosas que van ocurriendo en la vida. Funcionan porque aquí estoy, más feliz que nunca ayudándote a ti a alcanzar tu propia felicidad.

          Si nos paramos a reflexionar un rato podemos darnos cuenta que en realidad la salud no es esencial para ser felices, lo importante es la felicidad en sí misma, por eso dejemos de preocuparnos tanto de las enfermedades y las lesiones por accidente de nuestro cuerpo y tratemos de disfrutar de la vida. Sin salud se puede ser muy feliz y con salud se puede ser muy desgraciado. ¿De  qué nos sirve la salud si no podemos gozar  de la vida?¿Acaso el hecho de deprimirnos ante la enfermedad o lamentarnos continuamente por culpa de ella va a curarnos?

         Ten presente que la salud es efectivamente algo de lo que sí hemos de ocuparnos pero bajo ningún concepto algo por lo que preocuparnos, ya que de esa preocupación nacen generalmente  neuras que no tienen ningún sentido, que se generan en nuestra mente que distorsiona la realidad de las cosas haciéndonos creer que lo que pensamos es la realidad sin aceptar que podamos estar equivocados.

         !!!! Mabel trabajaba como Auxiliar Administrativo en una empresa de trasportes y estudiaba inglés y alemán para poder ascender de categoría dentro de dicha empresa. Cuando tenía vacaciones ayudaba a su madre en la carnicería que esta tenía, y un día picando carne se cortó dos dedos de la mano derecha  por empujarla con la mano y no con la herramienta adecuada.

         Era de temperamento alegre, era feliz, se ganaba bien la vida y tenía una relación estable con la que ya estaba haciendo planes de futuro juntos. Me contaba que cuando vio el alcance del accidente sufrido sintió como también su vida se había hecho pedacitos igual que la carne y que ya nunca iba a poder ser feliz. Cambio su actitud mental y empezó a verlo todo negro.

         Pensó que como le faltaban dos dedos ya no podría escribir con el ordenador y que por eso su jefe la despediría. Su mente agrandó en su cabeza el hecho de la perdida de los dedos y como consecuencia de esos pensamientos empezó a construir una serie de razonamientos totalmente erróneos, negativos. No solo la iban a despedir, sino que el novio ya no la querría y la dejaría. Dejó de ir a la academia de idiomas porque ya no le servirían para ascender.

          Llenó su botiquín con” pastillas anti saludables,  nocivas, pastillas cuyo ingrediente principal era No No No. La muchacha lo estaba pasando realmente mal, no porque le hubiesen amputado dos dedos, sino por todo lo malo que pensaba que se le venía encima.

          En su negatividad, no quería ver la realidad y la realidad era que si bien no es ningún plato de gusto que a uno le amputen dos dedos, eso no impide poder ser muy feliz.

         Siempre he pensado y así me lo enseñaron en mi carrera, que  al ser humano no se le puede valorar como una simple estructura ósea, como un cuerpo, es algo más y ese algo más que le da valor es la mente capad de pensar, sentir y actuar. No se puede tratar de componer el cuerpo y olvidarse de la mente ya que es esta la que verdaderamente sufre las consecuencias de todo lo que nos acontece.

         Mabel- Comprendo todo lo desgraciada que te sientes en estos momentos pero he de decirte que toda la culpa de cómo te sientes no se debe solo a la perdida de los dedos, fundamentalmente es debido a todo lo malo que piensas que te va a suceder por haberlos perdido. Dejarás de sufrir emocionalmente cuando analices  seriamente lo que estás pensando  y te des cuenta que todo es producto de tu imaginación. Estás imaginando un futuro que no tiene ningún fundamento y que solo se basa en lo que tú sientes en estos momentos.

          Vamos a ver -¿Cuántos años lleváis juntos tu novio y tú?

        – Dos y medio.

        -¿Y sois felices, te quiere, te respeta?

         -Sí, me dice que estamos hechos el uno para el otro, y en eso coinciden todos nuestros amigos.

        – Por lo que veo tú también estás muy enamorada de él.

        -Por supuesto, sé que no podría vivir sin él.

       – Entiendo, entonces creo no equivocarme si pienso que no le das mucha importancia al físico de él, que le amas sobre todo por como es.

       – Eso es.

    -¿Si tuviese alguna enfermedad o tuviese algún accidente que le dejase alguna secuela física eso te condicionaría para dejarlo?

       – Para nada, si pensase así significaría que no le quiero.

      -Entonces, ¿Por qué piensas que a él si le condicionará lo de tu mano?

       Sin darle tiempo a que me contestase le pregunté.

        – ¿Has hablado de esto con él?

        – Tengo miedo a que se enfade y le siente mal que yo pueda estar pensando eso de él.

        -Exacto, tienes miedo y por eso prefieres pensar en negativo el lugar de tener fe en su amor.

        -Tienes razón, quizás me he engañado a mí misma al pensar así y he exagerado la situación, pensándolo ahora con el corazón en la mano me doy cuenta que es imposible que lo pierda por esta tontería.

         – Conversación parecida tuvimos sobre su futuro en la empresa y llegamos al siguiente acuerdo: mientras ella continuase con el tratamiento que yo le había marcado para lograr un cambio de dominancia de la mano derecha a la izquierda que le permitiese valerse como antes del accidente de la mano, ella reanudaría los estudios de idiomas y si al final y por no poder desempeñar sus tareas de Auxiliar administrativo era despedida, podía volverlos a dejar y hacer lo que quisiese de su vida.

           -Cuando terminó su etapa de rehabilitación, los objetivos que nos habíamos propuesto estaban todos cumplidos .Seguía con el novio y en la misma empresa y volvió a llenarse de positividad y alegría. Se comprometió a cambiar su botiquín llenó de pastillas negativas, destructivas, mortales para su salud mental  y las reemplazó por las que le hicieron volver a desear ser feliz. Y a fe que lo consiguió!!!!!

          La felicidad no depende  de si tenemos más o menos o de situaciones buenas o ideales, sino de cómo tengamos nuestra salud mental.

           El ser felices en la vida depende de que no perdamos el tiempo inútilmente quejándonos  de todo lo malo que pueda acontecernos.

          Del trato con las personas ya desde pequeño, y más tarde con jóvenes y adultos con los que he convivido, he podido apreciar que la actitud mental no es solo blanca o negra, positiva o negativa, eso es lo que se ha dado siempre por hecho y lo que realmente es, pero lo mismo que entre el blanco y el negro hay más colores con la mente ocurre lo mismo, y yo basándome en la experiencia del trato con miles de personas y actuando frente a miles de circunstancias distintas digo que además de la A.M.P. y la A.M.N. existe otra que es la A.M.C. (actitud mental conformista) .

          Muchas personas se conforman con alcanzar unos objetivos y una vez alcanzados los disfrutan y son felices, son personas de éxito que han alcanzado sus sueños y no aspiran a mas, son felices con lo que tienen, son conformistas y basan su felicidad en disfrutar hasta el fin de sus días de eso que han obtenido la mayoría de las veces con un gran esfuerzo, mucha ilusión y mucha fe.

          Cuando estas personas ven que lo que tienen ya no les satisface plenamente como antes entonces es cuando cambiaran a otra actitud mental.

          Unas veces buscaran nuevas metas, pensaran en querer alcanzarlas y lucharan por ello, esta actitud les pondrá nuevamente en el camino hacia una actitud mental positiva nueva.

          Otras en cambio se lamentaran de su situación y no se atreverán a  salir de ella por miedos o por falta de estímulos, lo que les conducirá a un estado negativo que se convertirá a su vez en una nueva actitud mental negativa.

           Es imprescindible un buen equilibrio psicológico para poder vencer el montón de traumas que ocurren ante un hecho grave o no tan grave en nuestro organismo.

          El equilibrio psicológico te va a ofrecer todos los pensamientos positivos y por consiguiente toda la A.M.P. que necesites en cada ocasión, de ahí la necesidad de mantener siempre tu mente con pensamientos positivo.

       “Estamos tan enfermos o hundidos psicológicamente como nuestra mente nos hace creer que estamos” autor.

          Como diría Stephen Hawking (físico y Premio Nobel de Física) “Siempre hay salida de cualquier agujero negro  …. Porque no hay peor agujero que este en el que vivo yo”

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Un saludo.

 

About the author: Francisco Gómez Canella

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